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Las representaciones
sociales de los alumnos que inician su formación docente en la FEEyE-UNCuyo
sobre la educación en sexualidad en sujetos con discapacidad
Autores: Abate Daga, Marta M.
Co-autores: Fiochetta, O. - Giordano C.- Fernandez, S.- Farrando, M.
Muñoz, M.– Macías, M – Garrido, P. - Valdez, M.
Facultad de Educación Elemental y Especial- UNCuyo-
martaabate@speedy.com.ar
Mendoza- Agentina
La Ley Nº 26.150 sancionada en el 2006 establece que se deberá brindar
educación en sexualidad en todos los niveles y modalidades de la
educación formal. Como docentes responsables de la cátedra de Psicología
del Desarrollo de una institución formadora de docentes para la EGB
Común y Especial enfrentamos la responsabilidad y el desafío de
capacitar a futuros maestros para la tarea de brindar educación en
sexualidad en el nivel de la EGB y en diferentes modalidades.
En nuestra cultura, la educación y el conocimiento en sexualidad se
inicia en edades muy tempranas, en la vida cotidiana, de un modo no
formal y caracterizada por el silencio y los implícitos. Diferentes
autores sostienen que el conocimiento así construido opera más allá y
por sobre la formación académica, mientras no sea develado y contrastado
con el conocimiento científico. Por lo que consideramos necesario,
develar lo que los alumnos de formación docente piensan y saben acerca
de la sexualidad y sus posibilidades de educación. Para ello llevamos a
cabo una investigación de tipo exploratorio-descriptiva con el objetivo
de indagar, mediante entrevistas, encuestas y metáforas, lo que los
alumnos que inician su formación docente piensan con respecto a quién,
cómo y dónde debe brindarla y cuáles deben ser los contenidos de la
educación en sexualidad (Secyt 06/H078). La primera etapa se ejecutó
durante el período 2007-09 en la FEEyE de la UNCuyo y continúa en la
actualidad (SECyT 06/H095) con el propósito de describir las
representaciones sociales de los alumnos que inician su formación
docente en una institución universitaria sobre la educación en
sexualidad en sujetos con discapacidad mental.
Palabras Claves: Formación Docente-Discapacidad- Educación Sexual-
Representaciones Sociales-
Trabajo Completo
La Ley Nº 26.150 sancionada en diciembre de 2006, establece la
obligatoriedad de brindar educación en sexualidad en todas las
instituciones y modalidades educativas.
La sexualidad es inherente al ser humano. Resulta de la compleja
articulación de las dimensiones biológica, psicológica y social e
integra en si misma aspectos referidos a la reproducción humana, a las
experiencias corporales, cognitivas y emocionales consigo mí mismo y con
otras personas; y a la significación, valor y normatización que se le
otorgue en el grupo social/cultural al que se pertenece. En la cultura
occidental la sexualidad está ligada a la represión y hasta la negación
en los casos de sujetos con discapacidad. Así, transcurrida casi una
década del siglo XXI, y en tiempos en que se plantea y promueve el
ingreso cada vez más temprano de los niños a la escuela, en pos del
desarrollo sistemático de competencias y habilidades cognitivas,
instrumentales y más recientemente sociales y emocionales, no se logra
aún que la educación formal contemple de modo explícito, constante y
generalizado, la inclusión de la educación sexual en la currícula de
ninguno de los niveles y las modalidades educativas.
Sin embargo la institución escolar siempre ha educando la sexualidad a
través del llamado currículo oculto. Lo que se dice y lo que no se dice,
lo que se permite y lo que no se permite, lo que se muestra y lo que no
se muestra van dando mensajes muy efectivos sobre la sexualidad y el
modo que debe ser entendida. Por lo tanto los docentes y los futuros
docentes saben mucho sobre sexualidad e incluso sobre qué y cómo
enseñarla. Lo que no saben es que saben mucho más de lo que se percatan.
La profesión de psicólogas y docentes responsables de las áreas de
psicología del desarrollo y psicología de la educación en las carreras
de formación docente para la educación común y especial que implementa
la FEEyE en el ámbito de la UNCuyo nos pone frente al desafío de formar
y capacitar a los futuros docentes para la próxima tarea de brindar
educación sexual en las escuelas comunes y especiales.
García Jiménez (1988) sostiene que los conocimientos obtenidos en la
formación académica, no reemplazan el conocimiento obtenido en la vida
cotidiana mientras éste no sea explicitado concientemente, sometido a
procesos de reflexión crítica y contrastado con los conceptos
científicos.
Por lo tanto consideramos que, incorporar temas referidos a educación en
sexualidad de los sujetos sin y con discapacidad en el currículo
prescripto para la formación docente no es suficiente para asegurar una
adecuada formación para brindar educación sexual integral.
Requiere simultáneamente de procesos y procedimientos que permitan
develar el conocimiento cotidiano de nuestros alumnos sobre el tema para
luego contrastarlo y articularlo con el conocimiento
científico-académico que queremos que se aprenda y se enseñe sobre la
sexualidad humana. Este es el propósito de la línea de investigación
iniciada en el año 2006 desde la cátedra de Psicología Evolutiva de la
FEEyE.
En virtud de lo complejo y multifacético del tema, el aspecto del mismo
que fue abordado en el proyecto 2007-09 es el referido a las
representaciones sociales, que los alumnos que inician su formación
docente en la FEEyE tienen con respecto a la sexualidad y sus
posibilidades de educación.
Para el proyecto 2009- 11 el propósito es ampliar el tema indagando lo
que los alumnos que inician su formación docente en la FEEyE piensan con
respecto a la sexualidad y sus posibilidades de educación en sujetos con
discapacidad mental. El marco teórico de referencia proviene de la
Psicología Social, la Psicología Cognitiva y la Lingüística Cognitiva
El objetivo general del proyecto es:
- describir las representaciones sociales de los alumnos de los niveles
iniciales de formación docente de la FEEyE sobre la educación en
sexualidad en sujetos con discapacidad mental.
Los objetivos específicos son:
- recabar las definiciones de sexualidad en sujetos con discapacidad que
dan los alumnos de los niveles iniciales de formación docente de la
FEEyE.
- identificar las fuentes de los conocimientos y educación en sexualidad
que dichos alumnos refieren
- indagar su posición acerca de cómo debe educarse, quién debe hacerlo,
cuáles deben ser los contenidos de la educación en sexualidad y dónde
debe desarrollarse la misma cuando se trata de sujetos con discapacidad.
Metodológicamente nos enmarcamos en una lógica eminentemente cualitativa
incluyendo la posibilidad de cuantificar aspectos que enriquezcan la
comprensión del tema, en un diseño de tipo exploratorio- descriptivo.
Las técnicas que utilizamos son entrevistas en profundidad a una muestra
reducida de alumnos y encuestas a todos los alumnos de 1er año de las
carreras de educación general básica y educación especial. Para lograr
una definición de la sexualidad incluimos en la misma una solicitud de
elaboración de una metáfora sobre la sexualidad humana.
Los supuestos o conjeturas anticipadoras que los integrantes del grupo
compartimos y que incluyen los interrogantes que orientan los objetivos
que hemos planteado son los siguientes:
- los alumnos que inician su formación docente tienen ideas o posiciones
teóricas personales sobre la sexualidad de los sujetos con discapacidad
y sobre sus posibilidades de educación.-
- también tienen posición tomada con respecto a cómo debe educársela,
quién debe educar, cuáles deben ser los contenidos, dónde debe
desarrollarse la misma.
En la etapa 2007-09, se encuestaron a 98 alumnos provenientes de zonas
urbanas del Gran Mendoza, de los cuales solo 2 son varones y el rango de
edad estuvo entre los 19 y 22 años.
La gran mayoría no conocía la Ley 26.150, solo algunos manifestaron que
habían oído “algo” al respecto. Informados de su existencia y provistos
de al misma para su lectura, el 91% de los encuestados respondieron
estar de acuerdo con lo que la ley establece. Indagados con respecto a
los objetivos que debería perseguir la educación sexual en el ámbito de
las instituciones educativas, 35 casos enunciaron objetivos vinculados
con conocer-informar-comprender, enseñar-construir. Otros 22 casos
enunciaron objetivos relacionados con evitar-prevenir enfermedades y
embarazos no deseados, abusos y aborto. En cambio objetivos como
promover- preparar para la sexualidad plena y responsable, el respeto
por el otro y las diferencias de género y la no discriminación fueron
propuestos en 9 casos. Solo 2 casos propusieron el objetivo definir lo
que es la sexualidad y otros 2 casos ´romper´ información errónea, mitos
y creencias.
En cuanto a quienes deberían brindarla, 24 de los casos sostienen que la
educación debería estar a cargo de padres y docentes, otros 20 casos que
deberían ser profesionales expertos, 16 casos que deberían ser padres,
docentes y profesionales, 10 incluyeron además de los anteriores a los
medios de comunicación. Es decir que se incluyen como futuros agentes de
la educación en sexualidad, aunque es alta la frecuencia de quienes
sostienen que debería estar a cargo del profesionales y expertos.
Los contenidos por ellos mencionados con mayor frecuencia giran en torno
de la información sobre el propio cuerpo, los cambios que se producen en
le mismo y la medidas de prevención para evitar embarazos precoces y
enfermedades de transmisión sexual.
En lo referido a la edad en que los encuestados consideran que se debe
educar en sexualidad, 22 casos sostienen que a los 11-12-13 años porque
“es el momento de los cambios y la madurez biológica para la
reproducción”, los inicios de la sexualidad en pareja, la inquietud por
lo que les acontece y tienen “edad para razonar” adecuadamente sobre el
sexo. En tanto que 17 casos sostienen que debería iniciarse a lo 9-10
años porque es el momento en que comienzan los cambios biológicos y
psicológicos y porque es el tiempo en que empiezan a “enteder realmente”
lo que se les explica. Otros 17 casos casos manifiestan que la educación
en sexualidad debería comenzarse entre los 3 y los 6 años, porque es el
momento en que los niños descubren las diferencias ente varones y
mujeres, se inicia la curiosidad y la exploración y debe enseñárseles a
cuidar su cuerpo, incluidos 3 casos plantean que por estas mismas
razones debiera empezarse a los 1-2 años. Por otro lado, 8 casos
plantean que la misma debe brindarse a toda edad y 5 casos sostienen que
debe brindarse desde que el niño comienza a preguntar.
En cuanto a los obstáculos o dificultades que piensan que podrían
presentarse para brindar educación sexual en las escuelas,
mayoritariamente mencionaron la posibilidad de oposición o conflicto con
los padres (60casos), y en segundo lugar la falta de capacitación de los
docentes (13 casos). Otros 13 casos manifestaron temor porque sea tomado
como una diversión por parte de los niños y que se produzca
”descontrol”.
En cuanto a la elaboración de una metáfora para definir sexualidad solo
el 26% de los encuestados pudo construirla. Dato que resulta muy
llamativo porque hace dos años este mismo recurso fue utilizado en una
población similar (alumnos que inician su formación docente) y el 80% de
la población logró elaborar una metáfora sobre lo que es aprendizaje.
Esto nos permite pensar que en el proceso de desarrollo humano, lo que
refiere a la compleja trama de la sexualidad, acontece esencialmente en
el terreno de la experiencia vivencial, sin avanzar lo suficiente hacia
los procesos de simbolización y abstracción que permiten
conceptualizarlos, instalarlos y `naturalizarlos¨ en procesos
comunicacionales habituales mediante el lenguaje. El concepto de
sexualidad pertenece a un dominio abstracto que siguiendo lo que
sostienen Lakoff y Johnson debería poder ser retraducido mediante el
recurso cognitivo de la proyección metafórica, en un dominio concreto y
en términos de un esquema de imagen. Es un recurso que está disponible
desde edades muy tempranas y en forma generalizada. El lenguaje de la
vida cotidiana está poblado de metáforas, precisamente por el valor que
la misma tiene de sintetizar en una imagen una idea o un concepto
abstracto. Sin embargo cuando se trata de utilizarlo para definir la
sexualidad, un número muy importante (74%) de los encuestados no
pudieron apelar él. Tal vez se trate de no poder elaborar una imagen
metafórica o tal vez de no poder enunciarla por escrito y en la
encuesta.
Los esquemas metafóricos que se pudieron reconstruir refieren
mayoritariamente a aspectos esenciales de la naturaleza para la vida
misma, a dinamismo y vitalidad, a complejidad, a proceso y recorrido.
Sin embargo en la justificación de las mismas aparece con cierta
frecuencia el resaltar aspectos del elemento elegido vinculados con la
debilidad, la fragilidad, la necesidad de cuidado, el ocultamiento, la
falta de libertad.
En cuanto al origen de sus conocimientos en sexualidad los encuestados
refirieron que recibieron educación en sexualidad de parte de sus madres
en 63 casos, de sus amigos en 62 casos y de maestros/ profesores en 52
casos. Es decir que si tenemos en cuenta que la profesión docente la
ejercen mayoritariamente las mujeres y que por ser de sexo femenino la
mayoría absoluta de los encuestados seguramente la categoría amigos es
femenina, podemos asegurar que la educación sexual de la vida cotidiana
que han recibido proviene del sexo femenino. Esta conclusión coincide
con los datos obtenidos en la Encuesta de Nacional de Educación Sexual
realizada por FLACSO/UNFPA/MINEDUC de Santiago de Chile, publicada en el
2006. El informe de esta encuesta afirma que las personas con los que
los jóvenes hablan de sexualidad, la madre es la principal fuente de
información (72%), los amigos (48,6%) y el padre (37,5%) . En nuestro
caso la cantidad de encuestados que refieren al padre como proveedor de
información y conocimiento es menor (17 casos), situación que se repite
con los hermanos (11casos). Sin embargo 47 caso mencionan que se
informaron con lecturas y 36 de los medios de comunicación.
El 90% de los encuestados manifestaron necesitar aún de educación sexual
porque la que han recibido es insuficiente frente a la complejidad del
tema y la responsabilidad que significa tener que brindarla cuando
efectivamente sean docentes. Los términos que enunciaron para definir la
educación en sexualidad que recibieron son con mayor frecuencia
negativos y refieren a insuficiencia e inadecuación.
El trabajo llevado a cabo a lo largo del desarrollo de este proyecto
puso en evidencia que los alumnos que inician su formación docente en la
FEEyE-UNCuyo, son portadores de conocimientos construidos desde su
experiencia personal, en la vida cotidiana y en el marco de las
percepciones, ideas y valoraciones que la sociedad mendocina tiene con
respecto a la educación en sexualidad. Desde la palabra de los propios
alumnos/as, mujeres en mayoría absoluta, quienes han participado de
forma explícita en la construcción de sus conocimientos sobre la
sexualidad, son sus madres y amigas. Es decir que son las mujeres el
principal agente agente educador de la sexualidad y lo seguirá siendo.
A lo largo de las respuestas dadas en la encuesta muestran una
disposición favorable a que la educación en sexualidad forme parte de la
educación escolar, formal y explícita de modo sistemático. Ahora bien,
los contenidos que sostienen que debieran incluirse en el curriculum
escolar remiten esencialmente a aspectos biológicos de la misma e
identifican el inicio de la pubertad como el momento más oportuno para
implementarla con el objetivo de brindar información y conocimiento para
la prevención de embarazos precoces y enfermedades de transmisión
sexual. Esto pone en evidencia la primacía y actualidad de los modelos
biologísta y patologista de entender la sexualidad y un enfoque
tradicional y sanitario de educarla.
Moscovici y Jodelet sostienen que las representaciones sociales se
gestan en la vida cotidiana, se reciben y transmiten a través de la
tradición, educación y comunicación social. Estos alumnos fueron
educados desde un modelo biologista y sanitario y así educarán si no se
promueven procesos reflexivos que permita explicitarlos, revisarlos
críticamente y articularlos con la perspectiva de un modelo integrador,
tal como lo establece la Ley 26.150.
Actualmente avanzamos en el trabajo de campo que nos provea de datos
acerca de las representaciones sociales de futuros docentes sobre la
sexualidad de los sujetos con discapacidad mental y sus posibilidades de
educación
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CV abreviado de la Directora del Proyecto:
Marta Abate Daga
Lic. en Psicología.
Mgter en Neuropsicología
Doctoranda en Educación
Profesora Titular de Psicología Evolutiva – Facultad de Educación
Elemental y Especial – UNCuyo.
Secretaria de Posgrado - Facultad de Educación Elemental y Especial –
UNCuyo.
Investigadora en SECyT desde 1994
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