EDUCACIÓN 2008

ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN LAS AULAS

Escribe  Prof.  Ing. Aníbal Nazzaro

 

En nuestros  tiempos de estudiantes, allá lejos, el conocimiento llegaba a través del respecto, del rigor y de la aceptación de las normas. Todo lo que  llegaba desde  arriba, no se cuestionaba.

Las categorías de alumnos estaban bien definidas; los que sabían, estudiaban, eran pulcros, ayudaban a sus compañeros (o no en algunos casos), eran aquellos que, con orgullo de ser excelentes estudiantes se hacían merecedores del honor de llevar la bandera de ceremonias; no se permitían no responder con sabiduría a los requerimientos del profesor de turno.

Los que no sabían, tenían algún problema; eran lentos, a pesar de invertir el mismo tiempo que los mejores, no llegaban a satisfacer los requerimientos mínimos del profesor. La preceptora de turno llamaba a sus padres, les comentaba el tema y en la mayoría de los casos, la mesa de exámen del mes de diciembre contaba con ellos en el listado. De ahí, a veces, la lista de marzo los incluía  y la planilla de “previo regular” los contaba entre sus destacados.

El tiempo pasó.

Desde la década del ’80,  me dedico a la docencia en escuelas técnicas. Del CONET, pasamos a depender  de la provincia de Buenos Aires,  del cursado tradicional cambiamos a Polimodal.

De un tiempo de abundancia, descubrimos que la miseria tocaba a la puerta de las escuelas. Del saco y corbata, con zapatos al tono para los alumnos varones, pasamos al sport con zapatillas. De los libros impresos, a las fotocopias ilegales pero accesibles.  De las puntas ROTRING, a las microfibras.  De las hojas para dibujo técnico a los rollos de formularios continuos descartables  en los que los alumnos dibujaban  en la cara sin imprimir.

Del docente bien remunerado, al docente con escasos recursos personales.

Del  profesional respectado porque ejercía la docencia por sus conocimientos, al profesional  cuestionado por sus alumnos porque, por falta de actividad profesional , ejercía la docencia mal remunerada .

Y en este verdadero CAMBALACHE educativo, los docentes, los auxiliares, el personal administrativo de las escuelas, los padres y los alumnos, nos mezclábamos en un verdadero caldo de cultivo de malestar generalizado.

En este estado de cosas,  mi instinto docente,  me propuso lograr empatía con cada uno de mis alumnos. A pesar de todo, quería lograr que todos cumplieran con los objetivos, los buenos, los malos, los limpios, los sucios, los que disfrutaban del alimento diario  y aquellos que obligados por la situación adelgazaban sus capacidades por escasez de alimento, los respetuosos y los  que no lo eran tanto.

El desafío fue llegar a todos con el conocimiento. No quería alumnos en los listados del mes de diciembre.

Para lograrlo, descubrí  que existían LA RENGA, LOS REDONDITOS DE RICOTA, MADONA, LA CUMBIA VILLERA, EL POGO,  y que cada uno de estos referentes  correspondía a un tipo de alumno. 

El rugby, el tenis, el basketbol, el fútbol y las remeras impresas,  fueron los canales válidos para explicar cómo es el cálculo de una viga de hormigón armado.

Con la llegada del Polimodal, llegaron las chicas a las aulas y los diálogos fueron otros.

Y los inconvenientes fueron otros.

Chicas jugadoras de fútbol, boxeadoras, y embarazadas,  apareciendo en los cursos colmados de adolescentes en camino a la adultez.

Lograr empatía con este nuevo grupo de alumnos fue todo un desafío. La situación era distinta. Al docente a través de los medios de comunicación, comenzaba a  cuestionarsele el conocimiento en el mismo momento en el que el alumno era desaprobado; a los establecimientos educativos se le cuestionaban las normas. Los padres hacían causa común con sus hijos.

Los alumnos que estudiaban seguían demostrando su compromiso con el conocimiento.  Los que no estudiaban no  respetaban al docente,  le rayaban el auto, le pinchaban las gomas, “se iban a diciembre”. Para ellos, el docente era culpable.

El tiempo pasó.  Pasó la crisis del 2001,  y hubo nuevos cambios.

Desde hace aproximadamente unos dos años, comencé a detectar una nueva categoría de alumnos.

Para ellos, la escuela es aquello que ocurre entre los momentos placenteros.  No es importante. Los ejemplos de gente que trascendió a pesar de no estudiar son muchos. Ellos lo saben.

Son alumnos que no responden al tipo de irrespetuosos. Tienen buen trato hacia el docente y  sus compañeros. Son  pulcros, simpáticos. No fuman, no beben alcohol, no se drogan, no salivan al docente, no le rayan el auto. Los categorizaría como “de buenas actitudes”.

Aunque a la hora de cumplir con los solicitado por el docente, sonrisa mediante, agregan un “me olvidé”, “lo dejé en casa”, “trabajé todo el día pero lo perdí”, “se lo traigo en un rato”, “me deja hablar por teléfono a casa para que me lo traigan”.

Este incumplimiento, hace que el docente, suponga que este alumno no estudia,  que a este tipo de alumno no le interesa su materia, no le interesa la escuela, etc.

Con seguridad,  desaprobará todos los trimestres y aparecerá en los listados de diciembre o marzo.

En mi afán de dar oportunidades a los alumnos hasta cinco minutos antes del fin del curso,  analicé qué sucede con esta categoría de alumnos.

Están, pero no están. Llegan con lo requerido pero 15 minutos tarde.

Mi  conclusión fue interesante. Si pueden cumplir con una tarea, llamado teléfónico mediante y una corrida familiar, es un síntoma de cumplimiento a lo requerido.

Hacen la tarea, pero si el docente no insiste en que la muestren,  no la muestran.

Están pero no están.

Son distintos.

Si los evaluamos como hacemos con el resto del alumnado, generalizando, estos alumnos estarían desaprobados.

Hay que ir hacia ellos, no esperar que ellos lleguen a nosotros.

Están, aunque parezca que no están. Estudian, aunque parezca que no lo hacen. Siguen la materia, aunque parezca que no la siguen.

Tuve un alumno brillante,  el mejor dibujante técnico de todo el grupo.  Y pude descubrir que era así cuando intenté desaprobarlo y TARDE, trajo el trabajo que le tomó elaborar varios meses y   debía presentar  unas horas antes.

Algo está cambiando en la nueva generación de alumnos.

Descubrir esos cambios,  es tarea de todos.

inganibalnazzaro@yahoo.com.ar

Un cuento del Prof. Ing. Aníbal Nazzaro

 
 

 

estimulos@estimulosadecuados.com.ar

 

  INICIO DEL SITIO