EDUCAR EN
VALORES- MARZO 2008
¿PELO
LIBRE ó LIBERTAD CON FIJADOR?
Todavía
recuerdo ese tiempo de libertad con fijador.
Y el
fijador tenía una marca de fábrica “ALERTA”.
Todo un
sello. Un verdadero estigma para toda una
generación, la de los padres o abuelos de hoy.
Un
estado de alerta constante. Equilibrio inestable,
pero equilibrio al fin.
El
fijador escondía el pelo largo, tapaba, disimulaba,
alertaba a los rulos de un peligro inminente,
el de
la navaja o la tijera a favor de lo reglamentario.
Cuando
el pelo se negaba a la rigidez del fijador, la
tijera sentía que finalmente podía desarrollar la
actividad para la que había sido inventada.
Habíamos
crecido con un pote de gomina heredado de la moda de
los cincuenta, porque, según los abuelos, “los
muchachos de antes no la usaban”.
Nos tocó
en suerte la generación de “LA LIBERTAD CON
FIJADOR”.
De
“MUSICA EN LIBERTAD”, en una televisión que
enseñaba cómo debía ser el modelo a imitar.
Y así
nos preparábamos para el futuro.
Y
disfrutábamos pensando un mañana, “sin fusiles y sin
bombas, con los dos dedos en V”.
Y nos
rateábamos, escondiéndonos en un cine continuado
para ver las tres últimas de” La Coca”.
Y
aplaudíamos, y pataleábamos, y gritábamos ante los
cortes de la censura que no nos dejaba ver aquello
que queríamos.
Eran
películas de las que tenían la libertad con
fijador.
Y
volvíamos a casa como si nada hubiera ocurrido.
Con las
sensaciones ocultas como el rulo con fijador.
Cansados, de la nada del día.
Iguales
a los adolescentes de hoy.
Cuarenta
años después.
“NIÑO….
YA DEJA
DE JODER CON LA PELOTA
NIÑO….
QUE ESO
NO SE HACE, QUE ESO NO SE DICE, QUE ESO NO SE TOCA.”
Del cine
de ayer, al cyber de hoy, solo pasaron cuarenta
años de ideas, proyectos y pronósticos incumplidos.
Nuestros
ojos se cerraron…….. y el mundo siguió andando.
Y llegó
la noche larga ….. que quebró los lápices.
Y no
pudimos dibujar nunca más, con pulso firme, la
paloma de Picasso.
Y el
futuro, fue con fusiles y con bombas,….
Y la
plaza se llenó de locos que aplaudían la locura.
Y fue un
Abril, esperando a Junio.
Y los
gritos fueron susurros.
Y los
susurros….. silencios.
Y nos
vieron llorar.
Después
el ruido de las rotas cadenas fue un onomatopéyico
NUNCA MAS.
Y nos
vieron jugar, y nos vieron hacer, nos vieron decir
y nos vieron tocar.
Y FUE
PROHIBIDO PROHIBIR.
Y
dejamos jugar y dejamos hacer, dejamos decir y
dejamos tocar.
Sin
límites, sin fijador.