Educación Sexual Integral en Discapacidad Intelectual y/o Neurológica

Curso de capacitación presencial intensivo

 

Descripción: Se propone un abordaje de la educación sexual enfocada en la discapacidad intelectual, desde un acercamiento profundo a las características y problemáticas asociadas con esta temática, que permita incorporar conocimientos, recursos y prácticas para el desarrollo de acciones que favorezcan su comprensión. En el trato de niños, adolescentes y adultos con déficits neurológicos, genéticos y/o con necesidades educativas especiales, se hace evidente la demanda de padres, educadores y profesionales acerca de cómo actuar frente a las conductas sexuales manifestadas en diferentes oportunidades, tanto en el ámbito hogareño como en el institucional, para lo cual es necesario capacitarse en el campo de la Sexualidad y, en especial, de la Educación Sexual Integral.

Fundamentación teórica:                                                                                            

Teniendo en cuenta la declaración de los Derechos Sexuales Universales (Declaración aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong), que propone Educación Sexual Comprensiva, Información Basada en el Conocimiento Científico, Libertad, Autonomía, Privacidad, Equidad, Placer, Expresión Emocional y Libre Asociación Sexual, el Poder  Hacer Opciones Reproductivas y el Cuidado de la Salud Sexual, y sabiendo que la sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano y que su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor, si se reconoce que la sexualidad es algo que somos y que nos constituye como seres humanos, entonces es fácil aceptar que la educación sexual es fundamental y básica para el desarrollo de una niña o un niño, tenga o no un déficit.

Además debemos de tener en cuenta la nueva Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que en su artículo 1º adelanta sus objetivos de esta forma: “El propósito de la presente Convención es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente

La redacción  completa del artículo 1º -aunque resulta de perogrullo recordarlo- implica la aplicación completa del derecho internacional de los Derechos Humanos a las personas con discapacidad.

En el punto referido a: Cuestiones de familia - Salud Sexual y reproductiva, la Convención reconoce expresamente los derechos generales que surgen de los demás instrumentos de Derechos Humanos. Pero además incorpora algunas cuestiones que, respecto de las personas con discapacidad, son hoy en algunos ámbitos muy resistidas: a) el derecho de todas las personas con discapacidad en edad de contraer matrimonio, a casarse y fundar una familia sobre la base del consentimiento libre y pleno de los futuros cónyuges; b) el derecho de las personas con discapacidad a decidir libremente y de manera responsable el número de hijos que quieren tener y el tiempo que debe transcurrir entre un nacimiento y otro, y a tener acceso a información, educación sobre reproducción y planificación familiar apropiados para su edad, y se ofrezcan los medios necesarios que les permitan ejercer esos derechos (claramente refiere a la salud sexual y reproductiva y a la utilización de métodos anticonceptivos  por las personas con discapacidad) y; c) que las personas con discapacidad, incluidos los niños y las niñas, mantengan su fertilidad, en igualdad de condiciones con las demás personas (esto debe ser leído como un expreso reconocimiento a que este colectivo ha sido históricamente víctima de la eugenesia). En los tres casos implica un expreso y debido reconocimiento de la sexualidad de las personas con discapacidad.

Las personas con discapacidad, de acuerdo a su situación, son titulares de los derechos que surgen de la Ley 25.673 de salud reproductiva y procreación responsable. El artículo 23, pto. 2 establece una limitación: “Los Estados Partes garantizarán los derechos y obligaciones de las personas con discapacidad en lo que respecta a la custodia, la tutela, la guarda, la adopción de niños o instituciones similares, cuando esos conceptos se recojan en la legislación nacional”.

Por otra parte, reconociendo los derechos y obligaciones que asisten a los padres como primeros educadores de sus hijos y el rol de la familia como institución indisolublemente ligada a la socialización y educación de las personas, las instituciones educativas deberán tener, a la vez, la capacidad de generar condiciones que igualen el acceso a la información y a la formación de todos los/as alumnos/as en lo que hace a la construcción de su identidad, autonomía, inviolabilidad y dignidad. A partir de estas premisas y de los contenidos de la Ley de Educación Sexual Integral Nº26.150 y los lineamientos curriculares correspondientes a ella (Resolución CFE Nº 43/08), todos los educandos deberán entonces recibir E.S.I., teniendo en cuenta que ésta excede ampliamente la noción más corriente que la asimila a “genitalidad” o a “relaciones sexuales”.

El conocimiento sexual nos ayuda a crecer como personas. Aprender a ser felices es un reto permanente del ser humano y la educación sexual contribuye, de una manera importante, a lograr esa felicidad, dando respuesta a las necesidades de aprendizaje. La educación sexual no debe estar basada puramente en lo biológico, sino que hay que tener en cuenta los aspectos corporales, afectivos, cognitivos y relacionales.

La Educación Sexual Integral representa un aspecto de gran importancia en la formación integral porque, más allá del conocimiento puramente biológico, explica procesos trascendentales como la construcción de la identidad de género o las relaciones afectivas en el ámbito de nuestra cultura. Si pretendemos construir una sociedad en la que podamos convivir en igualdad y sin discriminaciones, es imprescindible proporcionar una educación afectiva y sexual de calidad. No podemos olvidar que si bien la sexualidad humana está íntimamente ligada a lo privado, también está regulada social y culturalmente.

Las personas también necesitan información correcta para poder protegerse a sí mismas; protegerse del contagio de enfermedades de transmisión sexual, de embarazos no deseados, de abusos sexuales.

Las personas con discapacidad están inmersas, con frecuencia, en una cultura de exclusión y segregación que les niega oportunidades de inclusión a la sociedad y, en cuestiones de sexualidad, muchas veces se siente y se piensa que son seres asexuados.

Nuestro cuerpo es fuente de comunicación, afecto, ternura y placer. En el comportamiento sexual del ser humano tienen gran influencia factores de carácter socio-cultural, dado que la nuestra es una conducta social y como tal es interpretada y regulada por la sociedad. Por ello se hace imprescindible que niños, adolescentes y adultos con discapacidad también reciban información sobre el tema y orientación para poder manifestar su sexualidad, social y culturalmente, de manera adecuada.

Los niños y las niñas siempre aprenden hechos, actitudes y conductas sexuales de las personas adultas que les educan, tengan éstas o no conciencia de ello; incluso cuando lo que predomina es el silencio o la reserva, puesto que no hablar de estas cuestiones es ya un modo de comunicar mensajes.

Hay que recordar que la gran mayoría de los aprendizajes se dan por imitación. Los modelos que ven, perciben e intuyen tienen, por tanto, mucha trascendencia.

Tomar conciencia de estos hechos es el primer paso para empezar a hacer positivo este aprendizaje y ayudar a que los mensajes insanos, represivos o negativos no formen parte del pensamiento de las personas con capacidades y necesidades diferentes, a las que de por sí, cuando hay un déficit cognitivo, les resulta dificultoso elaborar y decodificar información. Por lo que hay que ser claros con los mensajes verbales y corporales, ya que a través del cuerpo expresamos diversos sentimientos como el cariño, el temor, la rabia o el placer.

 

 

Nuestro Objetivo

Capacitar a directivos, equipos de integración, docentes especiales, profesionales y auxiliares que trabajan con personas con discapacidad intelectual.

Objetivos específicos: 

a)      Lograr la superación de los prejuicios y actitudes negativas con respecto a la sexualidad.

b)      Entender cómo se manifiesta la sexualidad en la población con discapacidad intelectual/neurológica.

c)      Obtener herramientas para promover el pleno desarrollo de la sexualidad en personas con discapacidad intelectual/neurológica.

d)      Aprender a diseñar talleres de Educación Sexual integral para familiares de personas con discapacidad  intelectual y neurológica.

e)      Aprender a diseñar talleres formativos de Educación Sexual integral para personas con discapacidad intelectual y neurológica  de todos los niveles.

 

Programa 

 

Metodología:  encuentros presenciales con actividades  de taller y  trabajos prácticos individuales.

Duración: 16 horas.

 

 

 

 

Profesores  a cargo:

 

 

Prof. María Marta Castro Martín

 

Lic. Osvaldo V. Macri

 

 

 

 

 

 

 

Informes: info@estimulosadecuados.com.ar