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Educación sexual en la primer infancia
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1. “Lo que tengan que saber de sexo lo aprenderán solos”. Uno puede pensar esto porque cree que así le ocurrió durante su infancia: que aprendió solo. Si bien mucho de lo que saben pueden haberlo asimilado de compañeros del jardín, de primos/as, de la televisión, etc., es posible que no lleguen a captar toda la información recibida, además la misma puede no ser correcta. La información brindada desde el seno de la familia dará mayor seguridad y tranquilidad.
2. “Que se lo expliquen en el jardín de infantes” Esto suele ser un tema de discusión. La enseñanza debe estar primordialmente a cargo de los padres, pero es necesario acordar con los docentes respecto de valores y costumbres.
3. “Si hablo de eso con mis hijos van a querer ponerlo en práctica desde muy chicos”. Hay padres que piensan que si les explican a sus hijos todo lo referente a la sexualidad van a despertar en ellos una curiosidad desmedida, incitándoles a la práctica. Al revés, el explicarles a los hijos les da seguridad y les quita angustias.
4. “Los niños no necesitan información sobre sexo” Es un error común pensar así. Lo cierto es que necesitarán información adecuada a cada uno y a cada situación. A unos habrá que hablarles del origen de la llegada de un hermanito, a otros por qué un varón aparece vestido de mujer en la televisión, etc. Todos necesitan información de acuerdo a su maduración y a su grado de comprensión.
5. “No sé cómo empezar a hablar de eso” Es habitual no saber enfocar la conversación. Se generan sentimientos -de vergüenza, por ejemplo-, que pueden interferir en el diálogo; por ello es necesario trabajar con nuestros propios miedos y sentimientos.
6. “Para qué le voy a hablar, si todavía no entiende” Aparece el miedo a meterse en líos hablando de sexualidad. Siempre entienden algo de lo que se les dice, sobre todo si es desde el amor y la ternura. Un bebé responde a la calidez del abrazo de su mamá y a la voz suave y tranquila: no comprende el significado de sus palabras pero las va asociando a las actitudes. Y así va creciendo y de a poco va comprendiendo el significado de las palabras asociadas a los gestos. El lenguaje de la sexualidad es amplio: se trasmite desde lo corporal, lo gestual y lo verbal.
7. “No sé qué palabras usar ni cuánto decirle” Una dificultad que se plantea es el tipo de lenguaje: lo aconsejable sería usar los términos correctos, pero sin “asustarse” si aparecen palabras cotidianas y aun vulgares; recordemos que estas connotaciones tienen que ver fundamentalmente con la forma en que se emplean. En cuanto a la cantidad de información, es necesario escuchar bien la demanda y satisfacerla, tratando de no dejar dudas, pero sin ir mucho más allá de lo que el/la niño/a solicita.
EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL EN EL NIVEL INICIAL
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