Muchos
niños/adolescentes/adultos con déficit cognitivo se preguntan
respecto de temas sexuales; lo hacen en las instituciones a las
que concurren, en la familia, lo comentan entre su grupo de
amigos.
Generalmente, los que se cuestionan por la sexualidad, tienen un
nivel de maduración leve o moderada y sus interrogantes son
motivados por la curiosidad.
Los padres muchas veces recurren a profesionales y docentes para
saber qué responder. Algunas de ellas tienen que ver con la
desnudez y con la expresión sexual desde lo corporal.
El contacto físico es fundamental para el desarrollo de
cualquier ser humano. A través de él expresamos diversas
emociones básicas como el amor, el miedo, la rabia, la alegría.
Vamos a desarrollar algunos cuestionamientos más comunes de
padres e hijos, que tienen relación con la expresión sexual en
el marco de lo corporal.
¿Es
normal que espíe mientras el adulto se está cambiando?
Los niños hasta los seis años muestran sus conductas sexuales
sin inhibición, y los niños con déficit cognitivo lo harán si
tienen esa edad mental aunque no concuerde con su edad
cronológica. Si su maduración alcanza la edad mental de un niño
entre seis y siete años, las conductas de espiar serán normales.
Otras expresiones de la sexualidad esperable en ese nivel
madurativo, son mostrar los genitales, espiar debajo de la
pollera, tocar los genitales de otros niños, espiar por la
cerradura del baño etcétera.
Es en esa etapa donde debemos marcar con firmeza ciertas normas
de conductas que se espera de ellos; como cambiarse con la
puerta del dormitorio cerrada, bañarse con la puerta cerrada,
golpear la puerta del baño antes de entrar, etcétera.
¿Hago
mal en bañarme con mi hijo?
La desnudez entre niños y padres es un tema muy discutido.
Muchas mamás acostumbran a bañarse con su bebé desde el
nacimiento. Cuando se trata de un hijo varón, el papá se baña
con su pequeño. Y cuando comienzan a sentirse incómodos dejan de
hacerlo. Aunque hay papás que no tienen claro cuándo dejar de
hacerlo, y esto ocurre en los papás de niños con déficit
cognitivo. Su cuerpo crece y su biología acompaña su desarrollo,
pero no es lo mismo con sus capacidades cognitivas. Y allí
surgen las dudas.
Lo cierto es que cuando empezamos a sentirnos incómodos frente a
la mirada de nuestros hijos y aparece en nosotros el pudor, es
un signo de que llegó el momento en que debemos dejar de
bañarnos con nuestros hijos.
Lo aconsejable es dejar de hacerlo a partir del año de edad
cronológica, para evitar situaciones incómodas.
En el caso de niños y adolescentes profundos y con dependencia
en su asistencia, es un buen recurso bañarlo estando el niño con
su traje de baño y uno fuera de la bañera o ducha.
Cuando nace un bebé, necesita el contacto piel a piel. Los
abrazos y masajes son muy estimuladores y beneficiosos y no trae
conflicto a los papás.
El contacto físico de los niños pequeños con sus mayores es
frecuente, dado que necesitan de un adulto que los cuide y los
asista, y éste contacto se prolonga cuando al déficit cognitivo
le acompaña un déficit físico y aprenden en esos encuentros a:
• Tocar y ser tocados o tocadas.
• Abrazar y besar.
• Mirar y ser mirados o miradas.
• Comunicar y entender lo que se les dice.
• Tener seguridad en la otra persona que les quiere.
• Tener seguridad en sí mismo o sí misma al recibir afecto.
• Aprender a reconocer y expresar emociones.
Hay familias que viven con mucha naturalidad la desnudez; lo que
tenemos que tener muy en claro es que niños y niñas con déficit
cognitivo poseen más restricciones a la hora de adquirir
conceptos de conductas públicas y privadas. Les resulta más
dificultoso aprender de cuándo, cómo y con quién me puedo
mostrar desnudo. Es por eso que hay que ser precavidos a la hora
de fijar las pautas de convivencia en relación a la desnudez de
los cuerpos. Debemos ayudarlos a que incorporen las normas y
pautas de nuestra cultura; qué es lo que se mantiene en privado
y qué es público.
También debemos ser cuidadosos a la hora de enseñar las
demostraciones afectivas para evitar equívocos o conductas que
luego le sean problemáticas a la hora de vincularse con su
entorno educativo y terapéutico.
Por sobre todo, hay que tener en cuenta que cada persona es un
ser singular y diferente y que tenemos que estar atentos a
aceptar esas diferencias en sus gustos y modos de vincularse y
poder orientarlos para que puedan expresarse evitando el rechazo
del otro.
¿Es
normal que rechace el contacto corporal, un abrazo, un beso, una
caricia?
Aceptar a un hijo con una discapacidad lleva su tiempo, y además
debemos ir aceptando sus formas de expresar su afectividad, sus
modos de relacionarse con su cuerpo, su ritmo, su desarrollo
intelectual, sus silencios, sus necesidades, sus conflictos y
sus dificultades.
Hay que entender que se trata de un ser humano independiente de
nosotros. Es difícil ver y aceptar a un niño o a una niña que le
resulta mucho más dificultoso y le lleva más tiempo adquirir
habilidades de autonomía: que controlen los esfínteres, aprendan
a leer, a caminar, a comer solos.
Si uno los apura y los presiona, se sienten instigados a ir más
allá de sus posibilidades. Apresurar la adquisición de
habilidades puede significar perder la capacidad para disfrutar
con lo que se aprende. Y todo esto puede facilitar un bloqueo
emocional y/o intelectual.
Entonces se trata de ir aceptando sus logros de a poco. Es el
placer que siente por sus logros lo que determina su ritmo.
La expresión de la afectividad también es una adquisición que va
a ser diferente en cada niño. La afectividad no es sólo cariño.
Varones y mujeres sienten diversas emociones que necesitan
expresar: si algo les molesta lloran, si algo les atrae sonríen.
Algunas veces prefieren no abrazar o besar a las personas
adultas. Esto no significa que no sientan cariño; aunque, cuando
esta actitud va acompañada de recelo o miedo, puede ser signo de
algún conflicto. No hay que forzarles a nada que no quiera, ni
hacerles sentir que son insensibles.
¿Por qué
se masturba de manera reiterada?
La masturbación es una conducta normal y esperable. Algunas
cuestiones relacionadas con la masturbación que debemos tener en
cuenta son:
• El niño, adolescente o adulto con déficit cognitivo
experimenta sensaciones placenteras al masturbarse, aunque
necesariamente comprende, y esto va a depender de su nivel de
maduración mental.
• En general no hay seguridad de que pueda comprender que lo que
siente su cuerpo es bueno o malo, y va a depender de nuestra
actitud que pueda aprehende si lo que vivencia con su cuerpo
tiene un significado positivo o negativo.
• Lo que siente le causa placer físico y esto lo satisface, lo
disfruta, y es por ello que lo reitera.
• La sugerencia es evitar reprimir dicha actividad, y en-señar
que la conducta sexual es adecuada en su momento y su espacio
individual.
¿Qué se
les puede enseñar?
• Conductas de autoasistencia: las mismas tendrán que ver con el
cuidado personal en su higiene, en su vestimenta.
• Conductas de respeto social por el otro/a y por sí mismos.
Saber decir que “sí” o que “no” a determinadas solicitudes
amorosas. El cuidado de las relaciones interpersonales, entre
personas del mismo sexo y de diferente sexo. Lo que es
conveniente o inconveniente en el mundo público y el mundo
privado.
• Los roles femeninos y masculinos: cómo se desempeña una mujer;
un varón. Las características de los roles femeninos y
masculinos en la familia, en un ámbito laboral, escolar.
• Conocimientos que les hagan saber de las diferencias
anatómicas de la mujer y del varón. Y sus posibilidades en su
desempeño físico.
• Las diferencias entre amistad, enamoramiento, noviazgo y
matrimonio.
• La intimidad personal, de una pareja y el respeto por el otro.
• Los aspectos fisiológicos del erotismo: partes del cuerpo que
dan placer, entre otros temas.
• La expresión de sentimientos sexuales.