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ORIENTACIÓN SEXUAL PARA ADOLESCENTES Y
JÓVENES
La educación sexual puede hacer que los
jóvenes retrasen su primera relación sexual o, si ya están sexualmente
activos, que usen la anticoncepción. Casi todos los estudios llegan a la
conclusión de que la educación sexual no da lugar a que se tengan
relaciones sexuales mucho antes o que éstas sean más frecuentes.
A los jóvenes les interesa la sexualidad
por razones biológicas, hormonales. Las insinuaciones sexuales en la
música, la radio, los anuncios, las películas y la televisión avivan ese
interés. Los jóvenes hablan acerca de la sexualidad y tienen preguntas
al respecto. Nosotros debemos hallar los medios de proporcionarles la
debida información para que puedan tomar decisiones, mejores e
informadas, relacionadas con su comportamiento sexual.
El aprendizaje relativo a la salud
reproductiva es parte del proceso más amplio de desarrollo por el que
pasan los niños para convertirse en adultos. El desarrollo de la
autoestima, un sentido de esperanza y metas futuras, y el respeto por
los demás también forman parte del proceso. Los aspectos educativos
relacionados con la sexualidad se incorporan en varios tipos de
programas, a veces llamados aptitudes, o educación, para la vida en
familia .Tanto los adolescentes solteros como los casados necesitan
educación, particularmente en anticoncepción Los programas de educación
sexual han dado resultado en varios entornos, incluidos los centros
comunitarios, las escuelas, los grupos para jóvenes y el lugar de
trabajo, acerca de la adolescencia.
Con frecuencia, los programas incluyen
métodos basados en la enseñanza por compañeros y actividades de los
medios de información para llegar a más gente. Una característica de los
programas que parece crucial para el éxito es un ambiente de aprendizaje
interactivo y experimental donde los jóvenes se sientan cómodos y
seguros para explorar cuestiones e inquietudes y desarrollar aptitudes
para adoptar un comportamiento sexual sin riesgos, Los programas de
educación sexual tienen elementos comunes que se pueden adaptar a varias
situaciones culturales. Esos elementos comunes incluyen ciertas
características del programa de estudios y la capacitación adecuada de
los profesores. También es esencial que el mensaje sea apropiado para la
edad y la experiencia sexual de los participantes. Los programas más
eficaces se concentraban en eliminar uno o más comportamientos sexuales
que daban lugar a embarazos no deseados o a la infección por el
VIH/SIDA.
Una evaluación de las necesidades y un
estudio básico revelaron que, puesto que la primera experiencia sexual
ocurría entre los 13 y 16 años de edad, los jóvenes necesitaban más que
nunca información relacionada con la salud sexual y reproductiva, además
de algunas aptitudes para forjar toda una vida, por ejemplo aptitudes de
negociación, aclaración de valores, aptitudes de rechazo, toma de
decisiones y fijación de metas. Esas aptitudes permitirán a los jóvenes
hacer frente a las demandas y los retos del desarrollo, la autogestión y
otras transiciones. Es importante también está hacer hincapié en la
capacitación que ayude a los profesores a aclarar sus propios valores de
sexualidad. La modificación del comportamiento sexual de los jóvenes
requiere un enfoque multidimensional.
La participación de los medios de
información y de la comunidad, y el apoyo que se preste son algunas de
las estrategias adoptadas para que la comunidad complemente la
instrucción que se debería impartir en las escuelas. Una evaluación de
las necesidades y un estudio básico revelaron que, puesto que la primera
experiencia sexual ocurría entre los 13 y 16 años de edad, los jóvenes
necesitaban más que nunca información relacionada con la salud sexual y
reproductiva, para valorar y valorarse dentro de su ámbito y dentro de
la sociedad.
El programa de estudios debería incluir
información relativa a desarrollo humano, anatomía reproductiva,
relaciones, aptitudes personales, salud y comportamiento sexual, y los
papeles de ambos sexos.
HOMOSEXUALIDAD
La homosexualidad ha ocurrido en
varias épocas de la historia y ha sido condenada como un tabú social y
moral en todos los casos. Al mirar cualquier libro de historia, se
podría creer que ninguna sociedad celebró el amor entre “hombres”. Las
pruebas del amor homosexual fueron discretamente suprimidas o
rápidamente destruidas. El resultado de este engaño ha sido una
polarización innecesaria de la sociedad y un sufrimiento, jamás
reconocido, padecido por las personas que se enamoran de otras de
su mismo sexo.
Homosexualidad está fuertemente
relacionada con un sistema patriarcal, que viene desde tiempo atrás,
tiene como principio la dominación constante del hombre sobre la mujer,
establece diferencias sociales que toman como base el sexo de los
individuos. Sostiene que tanto el hombre como la mujer, son dos
realidades psicológicamente diferentes: uno es fuerte, agresivo y
lógico, el otro es débil, pasivo e irracional. También afirma que “lo
natural” es la unión matrimonial y la formación de una familia
(reproducción). Con esta afirmación, la homosexualidad es tachada como
algo inaceptado, a causa de que el homosexual jamás podría ser fuente de
reproducción ni de poder establecer una familia biológica.
El dominio sobre la mujer está destinado al hombre, quien tiene acceso
al control y la mujer a la sumisión. Las lesbianas como los homosexuales
rompen con estos esquemas. Por otra parte, los homosexuales, en su
mayoría, no les interesa dominar a las mujeres, de hecho se identifican
con ellas) sensibles, delicadas, débiles, etc. cuestionan de esta forma
la jerarquía y agresividad del patriarcado.
La develación de la homosexualidad en la familia en la mayoría de los
casos se acompaña de un momento de crisis. Esta crisis varía según el
proceso de identidad del homosexual y de la dinámica familiar presente,
así como la flexibilidad y concepción de la sexualidad que se tenga en
la misma. Después, las relaciones se transforman y van evolucionando en
un proceso de asimilación. El develamiento también se concibe como una
posible pérdida de apoyo y afecto por parte de la familia.
Los hombres que ocultan su inclinación sexual, deben vivir una doble
vida, una en el ambiente (lugar de reunión de homosexuales) y otra
dentro de la familia, también se debe saber socializar de dos maneras
diferentes aunque tal vez sean completamente contradictorias. Esto
conlleva un gasto psíquico y físico.
La familia presenta una situación donde se trate de ocultar la
inclinación homosexual de algunos de sus miembros, el cual se debate
entre mantener o no el “secreto”, pues su familia es quien lo ha
socializado con una concepción determinada sobre la homosexualidad y es
frente a esta que reflexiona y lleva a tomar una decisión.
No se ha definido un patrón de cómo debe reaccionar la familia ante una
noticia de que uno de sus miembros (en la mayoría los hijos) es
homosexual. Es posible que un alto porcentaje sienta un gran rechazo al
inicio, pues esta noticia surge como una sorpresa y desata la cólera; al
comprender la dimensión de las consecuencias que esto trae en sus vidas.
En el caso de los padres, los sueños de tener nietos, de ver a su hijo o
hija en una relación estable, las creencias religiosas, el miedo al
juicio social, se confabulan para que los padres rechacen lo que es el
verdadero comportamiento sexual de su hijo. Se reacciona con rechazo y
cólera
Pero para poder expresar esto recurren a actitudes como el insultar, el
aplicar un concepto de homosexual lleno de prejuicios y mitos y basados
este querer restringir la conducta del miembro homosexual para que no
ejerza influencia sobre los otros miembros de la familia, y otra actitud
que resulta ser la más cómoda es la de no querer ver lo evidente.
Es a la madre a la que se le encomienda la crianza de la educación de
los hijos es esta sociedad sexista, por eso es que ante la búsqueda de
culpables el primero que aparece es la madre. “es la madre castradora,
posesiva, manipuladora y agresiva q la que se responsabiliza”
Por esto, ella se siente culpable ante el esposo y la sociedad por no
haber sido buena madre. Para el padre, por estar influenciado por los
valores machistas, se le hace más difícil aceptar la homosexualidad de
su hijo, pues aceptarlo sería una vergüenza ante todos sus amigos.
Familiares y compañeros: es una traición a todo lo que él cree, además
refleja mal su propia masculinidad.
Después de varias etapas como negación, negociación, aceptación, se
termina por aceptar la homosexualidad pero no por completo. Es evidente
que los gay no cuentan con el apoyo ni del padre ni de la madre para sus
relaciones, las cuales más bien, provocan un distanciamiento.
El que la familia se cierre desampara a los hijos tanto física como
emocionalmente, pues ya no habrá un padre que los ayude cuando tengan
problemas económicos, ni tampoco tendrán una madre en quien refugiarse
cuando tengan algún disgusto o problema, sino que contrario a eso, se
encontrarán con reproches o simplemente ausencia de una respuesta.
Pero opuesto a este panorama, hay núcleos familiares que sí aceptan la
homosexualidad de uno de sus miembros, pero no las relaciones de pareja.
Como familia, es importante procurar un clima que favorezca el normal
desarrollo del hijo, creando un ambiente familiar propicio:
• La participación del padre en la educación y desarrollo de los hijos,
debe estar presente y ser accesible. Sino no lo hace la madre debe
intentar su implicación, no siendo buena solución que ella suplante la
figura paterna.dr
• Evitar, por parte de la madre, actitudes posesivas o sobre
proteccionistas. Más aun se debe evita que la madre recurra volcar su
afecto en los hijos o en alguno de ellos haciéndole partícipe de sus
insatisfacciones, si no encuentra en el esposo el cariño que busca
• La aceptación de cada hijo. Que
ninguno se sienta rechazado.
• La creación de un clima de confianza, que facilite en que los hijos
puedan contar sus preocupaciones y las incidencias de la vida, incluso
cuando no han portado bien, de forma que se les escuche y se les
responda con serenidad, sin manifestaciones de nerviosismo, alarmismo,
preocupación visible y menos aún rechazo. Se ha de reaccionar enseñando
a resolver problemas, no asumiendo, los padres la solución de los mismos
• La existencia de una auténtica
Educación Sexual, bien orientada a la vez que realista. Incluye
proporcionar una adecuada información sobre las inclinaciones sexuales.
Implica también a la vez velar por un clima sano en el hogar en lo
referente a la sexualidad, evitando que vean cosas inapropiadas en
televisión, Internet, etc.
• Favorecer una relación normal en los hijos con sus amigos. La
atmósfera familiar muy cerrada en sí misma no es recomendable. Promover
actividades sanas como la práctica de deportes.
El recto encauzamiento de los rasgos particulares de los hijos que
causan extrañeza, por ejemplo, una sensibilidad exagerada en un chico o
preferencias de gustos masculinos en una chica. Para educar hay que
partir de la realidad e ir ayudando a configurar la personalidad de cada
uno discerniendo bien lo que es un rasgo peculiar de lo que es una
“anormalidad”. En este sentido, es importante evitar calificativos o
motes despectivos y en general todo lo que propicie que el hijo se
llegue a sentir distinto o incomprendido.
“Es mejor prevenir que curar”. Y aunque la prevención no consigue
eliminar toda posibilidad de que pueda presentarse la homosexualidad en
un hijo, sería un error pensar que no puede hacerse nada
El objetivo fundamental de una buena
Educación Sexual general, y de ciertas orientaciones específicas sobre
la homosexualidad, es conseguir que todo ser humano viva en forma
integrada y armoniosa la propia sexualidad, y en caso del homosexual
(hombre o mujer) se pueda asumir ante sí y ante los demás. .
La familia, los medios de comunicación, las instituciones religiosas, y
las instituciones educativas, tienen un gran papel que cumplir en el
tema de la educación sexual. Una tarea mancomunada de todos los agentes
formativos de la sociedad daría por resultado un laudable cambio de
mentalidad en lo que se refiere a la homosexualidad, y produciría
algunos favorables cambios de actitud.
El tema de la Sexualidad y también lo referido a la Homosexualidad se
presenta en el “hoy” de niños y adolescentes. La responsabilidad como
adultos, es saber orientar las inquietudes, información, juicios,
actitudes y sus opiniones.
Como la pubertad, el momento de inquietudes, temores y preguntas por ser
el inicio hacia la definición de la Identidad sexual, es conveniente que
padres y docentes estemos atentos, para acompañarlos y brindarles
seguridad, respondiendo con veracidad y en un marco afectivo a sus
temores. Si es necesario lo ideal es acudir a un profesional adecuado.
María de la Concepción García
Orientadora en Educación Sexual
chitabreu@hotmail.com
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